lunes, 10 de octubre de 2011

Pico Tesorero


 
El fin de semana del 17 y 18 de septiembre, un grupo de 6 amigos, nos propusimos subir el Pico Tesorero ubicado en el macizo central de los Picos de Europa. Elegimos el Tesorero debido a su fácil acceso desde el teleférico de Fuente De, su agradable acercamiento desde El Cable y su fácil ascensión. Además de esto, permitía a la gente que todavía no había tenido la oportunidad de conocer este valle a disfrutar de una de las mejores vistas de los Picos de Europa.

El sábado temprano, los 6 miembros del grupo, Javier Lamas, Itxaso Duque, Andima Elorrieta, Xabier Arrojo, Eva Ayestaran y yo, cogimos el teleférico en Fuente Dé (1078 m), que nos depositó en el Cable (1834 m), ganando 700 y pico metros en 3 minutos y 40 segundos. Estábamos mucho más arriba que al principio sin sudar ni una gota, eso sí, con 9 € menos por cabeza, que esos sí que nos cuesta sudor ganarlos.
El teleférico de Fuente Dé
Cogiendo el teleférico
Abajo, en el valle, hacía mal tiempo y aunque parezca mentira, al llegar a El Cable esto fue lo que nos encontramos para gozo y disfrute de todos.
Mar de nubes desde El Cable

Panorámica desde El Cable

El grupo al completo
Después de disfrutar de la vistas y sacar las correspondientes fotos, comenzamos la marcha hasta la Vueltona, dejando a izquierda los Hollos de LLoroza y a derecha las paredes de las Agujas de Tajahierro, Peña Olvidada y Peña Vieja.

Grupo de las Agujas de Tajahierro, Peña Olvidada y Peña Vieja.
 El camino está muy marcado y en poco más de una hora y media de marcha tranquila, llegamos debajo de la impresionante pared de la Torre de los Horcados Rojos.

Torre de los Horcados Rojos
Desde aquí ya podíamos ver las Agujas de la Canalona y de Bustamante, parte del Pico de Santa Ana y el Tesorero al fondo del valle. También podíamos ver brillar la curiosa Cabaña Verónica, antiguo refugio del entrañable Mariano del que guardo un recuerdo muy especial.

El grupo tomando un respiro para poder disfrutar de las vistas.
Cabaña Verónica con la arista Madejuno-Tiro LLagu de fondo

Continuamos la marcha hasta llegar al collado que separa el Tesorero de los Horcados Rojos (2344 m).

Camino del collado de Hdos Rojos
Una vez en el collado, la vista es espectacular y merece la pena pararse para admirar el panorama. Al S tenemos el Hoyo Sin Tierra y Cabaña Verónica, al SE los Hoyos Sengros, el LLambrión, la Torre Blanca y la arista Tº LLagu-Madejuno, al N el Hou de los Boches, el Hou Sin Tierre y el Picu Urriellu, al E la Torre de los Horcados Rojos, al SE el Pico de Santa Ana, las Agujas de la Canalona y Bustamante, Peña Vieja y Peña Olvida, y para terminar al O el pico Tesorero. ¡Simplemente impresionante!

El grupo con el Naranjo a la espalda.
El Picu Urriellu, La Morra y Los Campanarios con el grupo al frente.

Tras beber y comer algo, nos ponemos en marcha para ir ganando altura a medida que nos acercamos a la base del Tesorero.

Las primeras rampas del Tesorero

Camino del Tesorero
El terreno se pone más vertical y nosotros pasamos de andar a trepar.



Las primeras trepadas
Además, debido a una equivocación causada por unos hitos mal puestos, subimos por una vía que nos es la habitual. Ascendimos por la arista SE en vez de llegar a cima por el NE, que es lo normal. Por esta vía, que Lamas bautizó como “Cabarceno” tuvimos que trepar más de la cuenta.




Trepadas para llegar a la cima
Tras pasar un poco de vértigo y alguna que otra duda en esta parte final, llegamos a la cima del Pico Tesorero, con sus 2572 m.







Cima del Pico Tesorero.

Disfrutamos de las vistas de la cima y sin perder mucho tiempo empezamos a bajar hasta la furgoneta, esta vez, en vez de coger el teleférico bajamos por la Canal de la Jenduda.

La bajada por la Jenduda
La bajada fue bastante complicada porque la Jenduda estaba mojada y a la cuerda para pasar el bloque del final le faltaba un metro y medio para llegar al suelo, menos mal que gracias a nuestra técnica de morcilla pudimos pasar el paso sin problemas. Cuando ya parecía que todo estaba terminado, oímos un gran desprendimiento de rocas bastante cerca de nosotros que no pudimos ver debido a la espesa niebla pero que nos puso la adrenalina a tope.  Con el subidón de adrenalina llegamos a Fuente Dé y de ahí, para relajar los nervios, nos fuimos todos juntos a bebernos unas sidras.
Habrá que repetir otro fin de semana, hasta entonces…
A escalar sea dicho!


















































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