viernes, 27 de abril de 2012

VIVENCIAS DE UN RESCATADO

El viernes 6 de abril de 2012, David Atela y Vicente Bárcena, ascendimos a la Peña Santa de Enol por la cara norte a través del "Corredor del Marqués". En el descenso por la "brecha Rubia", tuve una pequeña caída que me lesionó la pierna izquierda, impidiendo los movimientos necesarios para salir a terreno seguro. A continuación describo mis vivencias durante las siguientes horas y el rescate.

Son aproximadamente las 15,30 horas del 6 de abril de 2.012. Un “friend” ha parado mi caída por la pendiente nevada de la Brecha Rubia; en la Peña Santa de Enol. Tengo un fuerte dolor en mi pierna izquierda, desde la parte superior del “cuádriceps” hasta la rodilla, que solamente consigo atenuar con mis gritos.
David me tiene asegurado desde la reunión que ha montado en un bloque, se interesa por mi estado y me anima a continuar. Le comento mi dolor, e intento ascender hasta el friend que me tiene asegurado, pero mi pierna izquierda no responde; en cuanto flexiona un poco, se queda sin fuerza y se produce un gran dolor. No puedo siquiera, clavar el crampón en la nieve con cierta firmeza. Así que clavando los dos piolets, empujando con mi pierna derecha y recuperando cuerda David remonto hasta los seguros que desmonto, y llego junto a mi compañero. Comienza a nevar, y comentamos nuestra situación y lo que vamos a hacer; yo prefiero quedarme en la zona rocosa donde pasaré menos frío, antes que bajar de la brecha a la zona de nieve, donde el frío será mayor; ya que no podré caminar ni progresar hasta el refugio de Vegarredonda.
Hacemos un primer rapel de unos 50 metros hasta un clavo, y la falta de firmeza de mi pierna izquierda hace que me caiga en 2 ocasiones, con los consiguientes dolores. Rapelamos otros 40 metros hasta otro clavo, situado junto a un pequeño nicho, y es donde decidimos que me quedaré hasta recibir ayuda. Mientras David recupera las cuerdas, yo me acomodo en el nicho, ordenando el agua, (1/2 litro) y la comida (frutos secos, dátiles, barritas de cereales y chocolate), el material de escalada, y la mochila casi vacía, la coloco de colchón para aislarme del suelo. David me pasa una camiseta y su forro polar, y más de medio litro de agua, toma algo de material de escalada y parte en busca de auxilio.
Son las 18,00 horas; hace aproximadamente una hora que David ha partido, como frutos secos, chocolate y bebo algo de agua. Me he pertrechado en el nicho y mi abrigo lo forman:
Unas mallas térmicas con un cubrepantalón de Goretex, para las piernas, Calcetines y botas rígidas en los pies, un powerestrech, camiseta térmica, forro polar, cortavientos y chaqueta goretex para el tronco, Verduguillo, casco y choto del goretex para la cabeza. En las manos guantes secos de escalada en hielo con calentadores de carbono activado; y todo ello envuelto lo mejor posible en una manta de rescate, que siempre llevo en la mochila. Decido no mirar el reloj y pensar en cosas agradables de mi vida, realizar movimientos de rotación del cuello, y agitación del cuerpo y movimiento de los dedos para no perder calor y me convenzo de que no resultará un gran esfuerzo comparando estos movimientos con los maratones y carreras de montaña que he disputado; seguro que 7 horas de carrera de montaña requieren mayor esfuerzo que varios días de leves movimientos. Tengo comida y bebida más que suficiente.
Pensar, que estoy bien situado, seco y al abrigo del viento y de la nieve que cae, junto al convencimiento de que vendrán a buscarme, me produce tranquilidad. Pienso en los Greim, en las crónicas de sus rescates que he leído, en el rescate de Izas en los que les echamos una mano; se que vendrán.
Son las 21 horas y continúa nevando. La nieve del exterior produce cierta claridad, como algo y bebo, sigo con el rito de movimientos de dedos cuello y cintura. Me destapo para orinar, con cuidado de no caerme ni mojarme. Tras revestirme de nuevo me relajo intentado dormir algo, que por poco que sea, será bueno……….Es de noche y continúa nevando.
Ya ha pasado la media noche, continua nevando, y la entrada al nicho está cubierta de nieve, incluso la entrada es más estrecha. Hace algunas horas viendo que nevaba me incorporé algo más sobre el nicho y así evitar que la nieve se acumule sobre mis botas. Ya es 7 de abril y es mi cumpleaños ¡¡ZORIONAK VICEN!!, me felicito. Viendo la que está cayendo, pienso que venir, van a venir, pero sacarme hoy de aquí va a ser difícil; y se me pasa por la cabeza que vendrán del GREIM y tal vez David; con víveres y un saco y esterilla, y esperar aquí una ventana para el rescate aéreo. Oigo ruido en el exterior del nicho y al enfocar el frontal, observo la caída de una gran colada de nieve. No son avalanchas muy peligrosas, porque lo que cae es nieve polvo, pero si te pilla alguna en un embudo, te puedes llevar un susto. A mí no me queda otra que esperar, así que me acomodo de nuevo y apago la luz.
Y me dicen que esta situación no se entrena; al igual que cuando entrenaba las carreras de maratón y hacía entrenos largos de más de 30 – 35  kilómetros y algunos me decían que eso lo único que hacía era castigar el hígado, y lo que haces es adaptar el organismo a metabolizar las grasas para el consumo energético, pienso….Los vivacs que hemos hecho; eso sí, preparados; pasar frio ; son experiencias que me ayudan a pasar con bastante tranquilidad este trance.
Pienso, pienso, piens…., hasta me adormilo, …….¡OIGO VOCES!, si, oigo voces, enciendo el frontal y saco la cabeza del nicho, contesto ¡ES-TOY-EN-UNA-CU-E-VA!, convencido de que mi potente voz es escuchada por los que se acercan. Vuelvo a oír voces, pero son ininteligibles para mí, y supongo que a ellos les ocurrirá lo mismo con mis gritos. Continúa nevando y yo permanezco incorporado con la luz encendida, al rato bajo la intensidad, después la pongo en intermitente, en baja intensidad….oigo nuevas coladas de nieve frente al nicho, y cuando ha transcurrido más de una hora, decido ahorrar recursos, luz y energías y me acomodo de nuevo en el nicho intentando dormir, cosa que creo conseguir.
¡VICEENTEEE!, ¡VICEENTEEE!, me espabilo, sin espabilina ,enciendo el frontal y contesto “¿VES-LA-LUZ?”,  y recibo un “¡NO!”,por respuesta. Me incorporo, saco la cabeza del nicho y veo la luz de un frontal que sube por el corredor adiacente y le vuelvo a gritar  “¿VES-LA-LUZ?”, y recibo “¡AHORA SI!”.  Y continúa “¡VICENTE, ME ALEGRO DE VERTE!”, a lo que contesto,”¡PUES YO ME ALEGRO MÁS!”.
Llega bajo la boca del nicho, y le advierto, toda la nieve entre tú y el nicho, es reciente y la que cierra el lateral también, y por ahí tiene un clavo al que poder asegurarte, indicándole con la mano el lugar tapado por la nieve por el que se encuentra el clavo. Decide mientras se mantiene con el piolet izquierdo, tirar toda la nieve reciente con el piolet derecho, tras lo que se incorpora al nicho y se asegura a mi arnés. Es TORRES, bombero del 112 de Asturias, me pregunta si tengo metido algún clavo para asegurarme, y le comento que no, que la roca no es buena y como en mi ubicación estoy bien empotrado, además el nicho se divide en dos conductos ascendentes con piedras sueltas empotradas que no conviene que se muevan, pues nos pueden caer encima. Tras varios intentos en diferentes ubicaciones, consigue colocar 2 clavos y un friend, para montar la reunión. “Venimos a buscarte un Guardia Civil y un Bombero, y tienes que bajar con nosotros.” Yo pongo reparos “con esta pierna no puedo caminar ni realizar movimientos” . “Bueno, ahora cuando llegue el Otro, a ver lo que dice!”, contesta Torres. “Tienes que bajar a un collado donde está el médico, otro bombero, tu compañero David, Javier, el guarda del refugio y varios Guardias Civiles con una camilla para portearte”.
Una vez la reunión montada, avisa al Guardia Civil para que avance hasta el nicho. Cuando llega este último, comentamos mi situación y principalmente la de mi pierna. “Hola Vicente, estamos aquí y tienes que bajar con nosotros”. “con esta pierna no puedo caminar ni realizar movimientos”. El Guardia Civil es “Chirri” especialista del GREIM con base en Cangas de Onís. ”No queda otra, tienes que bajar al collado y allí hay gente para llevarte al refugio”. Así quedamos en que haremos rápeles y travesías hasta el collado, el bajará delante, yo en medio y Torres detrás de mí. Me quitan el crampón del pie izquierdo, que lo único que puede hacer es molestarme o engancharse en el pantalón, la nieve, o alguna roca.
Parte Chirri a montar la siguiente reunión, mientras recojo en la mochila todo mi material  y útiles que porteará Torres. Cuando Chirri avisa, me descuelgo del nicho rapelando de espalda con la pierna izquierda herida cruzada sobre la derecha sana, y un piolet para ayudarme a progresar en las travesías. Cae mucha nieve, una parte del cielo y otra que se desliza por la montaña a través de corredores canales y placas de roca. Alcanzo a ver la luz del frontal de Chirri cuando llego a su vertical pero unos metros por debajo. Me pide que remonte hasta él. Monto el “pato” e intento remontar, pero viendo lo que me cuesta, me manda asegurarme con el pato y a Torres que baje hasta donde estoy yo. Torres desciende y cambiamos la maniobra, yo continúo rapelando, siguiendo las indicaciones de Chirri y Torres va haciendo travesía pegado a roca. Llega un momento que no hay que descender más. Toca travesía. Yo me aseguro a la cuerda con el pato y Chirri tira del otro cabo mientras yo penduleo traccionando con el piolet. Cuando el péndulo toma mucha diagonal, Torres tira otra cuerda para realizar otro péndulo y así alcanzamos un pequeño espolón, donde nos da el amanecer. Continúa nevando.
De pronto UN RESPLANDOR, y tras varios segundos, el trueno. Al poco otro resplandor y otro trueno. Chirri grita “Torres, baja ya”, mientras nos cruzamos una mirada de preocupación. Yo comento “Está lejos” y Chirri contesta “¿Tú crees?”, “Si, además se aleja” contesto, y Chirri sanciona “En estos montes hay mucho metal, así que no hay que preocuparse”.  La verdad es que cesaron los rayos, pero fue el único momento en mis dos días en esta montaña en el que pasé miedo.
Torres baja a nuestra posición y rapela hasta la última pala que se interpone entre nosotros tres y el resto de rescatadores. Le seguimos yo y Chirri por ese orden. Sigue cayendo nieve del cielo y de la montaña. Torres cruza la pala  y pasa la cuerda al grupo. Yo me fijo la cuerda con un ballestrinque y con un dinámico la paso sobre la reunión para que Chirri retenga la maniobra. Entre varios del otro lado traccionan y me llevan a su lado en volandas. Son las 9 de la mañana, David me da un abrazo y el Doc me hace un reconocimiento interrogatorio rápido.
Fotografía de la Peña Santa de Enol o Torre de Santa María, tomada desde la cumbre de la Peña Santa de Castilla tomada en agosto de 2.008. En la siguiente fotografía hay más detalle del descenso por la "brecha Rubia".

El cículo rojo marca el lugar de la caida, el círculo azul el nicho donde me refugié hasta recibir ayuda, y la linea verde marca aproximadamentela traza del descenso. La fotografiá está tomada en verano, sin nieve. En el momento del rescate hay nieve abundante.

Tienen la camilla preparada, no obstante el sargento me indica que si puedo moverme algo con su ayuda evitaré sufrimientos, tanto a ellos que me tienen que portear, como a mí. Y desde luego que fue así. Intento incorporarme y andar hasta el collado apoyado en dos guardias, pero al doblar la pierna izquierda por hundirme en la nieve me produce fuertes dolores. Intento avanzar “de rodillas”, ya que al tener la pierna apoyada sobre esta el dolor es soportable y el frio de la nieve lo atenúa. Con el sargento haciéndome la huella para que meta en estas mis rodillas, apoyándome sobre mis brazos gateando de costado y con un piolet en mi mano derecha, y con una cuerda enganchada de mi arnés que es tirada por varios guardias, llegamos al collado. Javier; el guarda de Vegarredonda; me ofrece un saco de rescate, pero rechazo meterme en él, pues tendré que salir de la camilla y gatear en ascensiones y laderas con fuerte pendiente. Me quita el crampón que aún tengo en el pie derecho. Me colocan en la camilla y deslizan esta por la pendiente hasta ponernos bajo las Torres de Cebolleda, allí la pendiente lateral es muy fuerte para la camilla y esta voltea a pesar de estar sujeta lateralmente por varios guardias. Salgo de la camilla y volvemos a “gatear” un largo tramo. Un pequeño tramo descendente que realizo en la camilla, para volver a “gatear” otro rato; que a mí se me hace largo. Si el frio de la nieve atenúa el dolor y la inflamación en mi rodilla izquierda, comienzo a notar los efectos del frio en mi rodilla derecha y algún que otro calambre en el muslo derecho por tenerlo contraído y tal vez esté algo deshidratado, ya que estoy sin beber desde las 5,00 de la mañana. Mis rescatadores me dan ánimos continuamente. Yo les comento “es Sábado Santo, vosotros parecéis soldados romanos arrastrándome como a Jesucristo camino del calvario”.
Ya llegamos al Mosquil de Cebolleda, y llegan refuerzos del GREIM de Potes. A partir de aquí realizará el resto del trayecto en la camilla. Me protegen con manta térmica, pero la capa de nieve es alta y el surco de la camilla se hunde por entero en la nieve. Los que tiran de la camilla, van haciendo un surco con su huella, para el paso de la camilla, y noto la nieve por encima de la camilla. Como tengo algunas tiritonas, paran y un agente me abriga con su chaleco de plumas. Me animan constantemente “Vicente, hoy puedes estar tranquilo que no te van a robar la cartera” y me describen lo que pasa en el exterior, ya que en la camilla voy completamente tapado a excepción de una ligera abertura para que entre aire. Les comento a los que permanecen a mi lado, “no tendréis muchos rescates como este”, y uno me contesta que él “solamente uno en Pirineos desde el Poset a Viadós”.
Se para de nuevo la camilla, porque es terreno ascendente. Van a subirme en la camilla;  y manda los tirones Carlos del Greim de Potes; “ Uno, dos , tres”  oigo y a continuación, se me estira la columna vertebral del tirón que pegan, y la camilla va un tramo para arriba hasta que no pueden más. Tras un momento de reposo, otro “ Uno, dos , tres”,   crezco otro centímetro, y  otro tramo….hasta terminar la cuesta.
Ya alcanzamos el Porru Bolu y el terreno es favorable hasta el refugio, y ya en sus cercanías, las piedras impiden el deslizamiento de la camilla, por lo que colocan las perchas para portearme al aire. En tres relevos llegamos al refugio de Vegarredonda, a las 16,30 de la tarde.
La única foto del rescate,  miembros de la Guardia Civil depositan la camilla en la entrada del refugio de Vegarredonda


Como mi lesión no es grave, y no tengo dolores fuertes, el médico me coloca un vendaje y me pone una inyección, y se decide que me quede en el refugio, y cuando se abran las nubes seré evacuado en helicóptero. El equipo de rescate parte del refugio y yo me despido de ellos mostrando mi más profundo agradecimiento. Esta noche despeja el cielo, y por la mañana recibimos la llamada para que me prepare, que el helicóptero viene a recogerme. Tras el viaje en helicóptero, llego al hospital de Arriondas. Me hacen radiografías y un scaner de la rodilla, y al auscultar la zona ven mi otra vieja cicatriz, y la doctora que me atiende me pregunta :” ¿Y esta?”.”Es de un corte en otra caída” ,le contesto y ella salta “ ¡Olé Torero!”.
Me diagnosticaron rotura de los dos tendones de los cuádriceps centrales, de los cuales me intervinieron quirúrgicamente y estoy en proceso de recuperación.
AGRADECIMIENTOS :
·         A mi compañero David, por la actividad prestada descendiendo en solitario a buscar ayuda, y retornar al rescate porteando la camilla desde el refugio de Vegarredonda hasta el collado. Eso sí, el cabrón de él se pegó una buena cena y no me subió ni una patata frita.
·         A “Torres”, bombero de Asturias y a “Chirri” del GREIM  de Cangas de Onís, que se la jugaron para bajarme.
·         A los Especialistas del GREIM de la Guardia Civil de Cangas de Onís, de Mieres y de Potes que participaron en el rescate y porteo.
·         Al Doc, Bomberos y Pilotos del 112 de Asturias, por sus atenciones.
·         A Javier guarda del refugio de Vegarredonda, por su colaboración en el rescate, y a Marta, guardesa del mismo refugio, por sus atenciones a este lisiado.
·         A quienes os encontrabais en el refugio y me transmitisteis vuestros ánimos.
·         Al personal médico y sanitario del Hospital de Arriondas por vuestras atenciones.
·         A todos los que me llamasteis, visitasteis, preguntasteis…. Preocupándoos por mi estado.
·         Como seguro que aún me dejo a alguien, a ese también.
Un fuerte abrazo a todos :          Vicen.

En estos enlaces, se pueden ver algunas noticias sobre el rescate.


 

8 comentarios:

  1. Kaixo!! Muchas gracias por compartir tu vivencia, espero que te recuperes pronto y por completo, y sobre todo, que no haya una tercera...

    Saludos y mucho animo!!

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    1. Gracias Culebre. Estamos con la recuperación, aunqu parece va a ser larga.

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  2. Hola Vicente, soy Chirri, espero que te recuperes cuanto antes. Un saludo

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    1. Hola "Máquina". Demomento tengo buen ánimo, porque ya camino por la calle sin muletas; solamente con la férula en la pierna. Estoy con la recuperación muy suave, hasta que el médico me diga.
      Un abrazo y saludos a tus compañeros.

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  3. Mucho ánimo de otra rescatada muy cerca del mismo lugar, eso sí como fue en verano, ni la mitad de sufrimiento que tu. La recuperación intenta que sea lenta, lenta, lenta.....espero ver en foropicos reportajes tuyos.
    Un saludo.
    N.

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  4. Hola Vicente, soy Torres, desearte una pronta recuperación y darte las gracias por tus agradecimientos, en nombre de todos mis compañeros.
    Un Abrazo y un Saludo para ti y tu compañero David.

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    1. Hola Torres, (la otra máquina rescatadora). Gracias por todo. Poco a poco voy mejorando. La semana próxima comienzo la rehabilitación (fisioterapia). La recuperación será dura, pero espero vover a escalar en unos 6 meses.
      Un abrazo y saludos a tu compañero rescatador y al Doc.

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  5. Hola Vicente, yo soy tu compañera de rehabilitación, aceptando tu invitación he leído el relato ¡caramba, vaya vivencia!, sin entrar en el morbo me ha gustado y ánimo por soportar cada tarde "lo tuyo" al colocarte boca a abajo en la camilla. Ahora, a pensar en el paseo que te vas a dar hasta Vegarredonda. Mercedes

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